La revista electrónica de Los Cabos
       La revista electrónica de Los Cabos

La ciencia en la vida cotidiana

 

Crédito: History In Pictures


Por: Sandra Ricco



La ciencia es algo inherente al ser humano; nuestra concepción es parte de un proceso químico-biológico en el cuerpo humano donde se unen de forma perfecta las células y órganos que harán funcionar a nuestro cerebro y cuerpo al nacer y, de ahí, idealmente a nuestras acciones.

Inicio mi reflexión sobre el postulado de Tim Harford sobre Dios. Primero encuentro que aborda un tema científico con enunciado teológico, lo que nos dice que la ciencia y sociedad no están aislados de la teología y, al mismo tiempo, hace un análisis comparativo del cómo lo anterior se vuelve un plexus donde las interacciones relevantes dentro del estudio no se pueden separar, lo que vuelve su postulado una teoría muy creativa y muy cierta.

Haciendo un análisis, el plexus que existe entre la vida personal y político-social del país donde habitamos, en este caso México, no se puede separar, pues las decisiones que tomamos cada día en ese contexto son muy relevantes para nuestro presente y nuestro futuro posible.

Por lo anterior, la ciencia como herramienta es indispensable y automática como, por ejemplo, para realizar una observación cotidiana de la realidad, haciendo comparaciones y creando hipótesis, algo que la mayoría hacemos aun sin haber estudiado ciencia.

La ciencia es algo inherente al ser humano, nuestra concepción es parte de un proceso químico-biológico en el cuerpo humano, donde se unen de forma perfecta las células y órganos que harán funcionar a nuestro cerebro, cuerpo y acciones al nacer.

La ciencia siempre me ayuda a aterrizar ideas para escoger lo que hace cada día, desde mi agenda, que lleva día y tiempo, hasta cocinar, cuando utilizo la imaginación y empleo la química al mezclar diferentes ingredientes y gramos para que salga rica.

También me ayuda a la escritura. Por ejemplo, ahora mismo estoy contando las palabras para escribir este artículo. Realizo también en mi vida diaria un análisis para sementar lo que sucede en el mundo a nivel global, nacional y local y contrastar los resultados con lo que nos informan en las noticias y formar mi propio punto de vista.

Lo anterior es porque nuestra sociedad está basada en paradigmas que, como podemos observar de forma holística, resulta en una realidad compleja. La ciencia, ante el contexto anterior, nos sirve para entender lo que sucede y cómo plantearnos una realidad posible. O por lo menos de supervivencia.

La ciencia nos sirve para ir al mercado a hacer compras, el análisis de la semana sobre canasta básica en Inegi, que es estadística por región del país; me permite saber qué frutas y verduras debo comprar, contrastando precio y calidad del estado en cuestión.

La ciencia me sirve para saber, desde el punto de vista biológico y ecoquímico, qué frutas tienen mayores pesticidas, para evitar dárselas a mi hijo de comer.

Sin la ciencia y su aplicación en nuestra vida diaria la catástrofe es inevitable. Dante dijo al cruzar las puertas del infierno: “Dejar atrás toda esperanza”.

Y la ciencia dice: “Dejar atrás todo dogma”; lo que me parece una descripción exacta de la convivencia entre la conciencia y ciencia, y es indispensable en nuestra vida diaria.

Ciencia y dogma deben ser la ecuación perfecta en un balance que, aún en división, nos dé el resultado correcto para una nación.