La revista electrónica de Los Cabos
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El miedo de ser vencidos por computadoras y tecnología

Por: Sandra Ricco

 

Leí un artículo de gestión donde un importante profesor de Cambridge planteaba la siguiente pregunta: ¿qué importancia tiene el ser humano en un mundo que cada vez está más dominado por computadoras?

Planteó unas hipótesis y dejo la pregunta abierta.

Pienso que la respuesta es lógica: El hombre, el ser humano es quién inventó las computadoras y todas las plataformas actuales de redes.

¿Sin el humano quién construiría la tecnología?

El ser humano es indispensable para este proyecto. A menos que se piense en ovnis u otras vidas que, si existieran, superarían a los humanos.

El reto es que las mentes brillantes creadoras de tecnología, redes y plataformas que conectan a otras personas, ayuden a transitar a quienes se sienten amenazados por las tecnologías. Las mentes brillantes tienen cerebros como máquinas, justamente como una computadora, por eso el ser humano puede crearlas.

Así mismo, los seres humanos, sus cuerpos, están concebidos como una máquina perfecta (los científicos, médicos, hablan del cuerpo como una maquinaria que alguien hubiera diseñado para funcionar a la perfección vía el cerebro y el corazón).  Cuerpos que de no destruirlos funcionarían perfectamente.

Pero las personas tienden autodestruirse, por ejemplo, se corrompen a fin de pertenecer a grupos y ser aceptados. O comen chatarra día y noche.

O se drogan, o guardan malos sentimientos, que provocan el declive de las sociedades.

Las maquinas no, y las mentes brillantes tienen la capacidad de renovarse rápidamente. Son autónomos cada vez más. Esa es una evolución.

El humano promedio piensa que estar conectado a la tecnología todo el día es negativo. Sin embargo, pienso que es una excelente forma de contactar con otras mentes inteligentes. Si los millenials están hiperconectados es porque se aburren con el contacto humano común. No encuentran motivación intelectual de charlar. En cambio, en la máquina que transmite tecnología, (creada por mentes brillantes como máquinas) produce mayor satisfacción afectiva y retos intelectuales, paradójicamente, sin estar en contacto físico (a lo que yo llamo estar en el espíritu).

El reto del humano promedio es adaptarse a estos mundos hiperinteligentes, y crear ambientes satisfactorios de nuevo, que satisfagan el intelecto de quienes están dotados para crear tecnología, redes y máquinas. Así habría un equilibrio maquina-hombre. Y no la amenaza (para muchos) de la suma entre autonomías de mentes brillantes y tecnología de punta.

El humano, en teología es superior, porque está dotado de cuerpo y alma. La máquina solo sería un cuerpo.

¿Qué pasa entonces si el alma de los humanos desaparece, como vemos cada vez más?

Quedarán las máquinas, tecnología y las personas máquina. Para allá vamos.

Pero aun somos humanos. En pleno cambio climático.